Semana intensa, sin duda. No hay forma de encontrar my way en las ventas, pero precisamente por eso tengo este espacio: para mí, para seguir observando mi evolución.
Desde el primer momento se veía la jugada, pero aun viéndola sigo siendo positivo. Tengo que cambiar mi mentalidad: en el mercado no es malo entrar en corto, y eso ya lo tengo claro… aunque aún me cuesta interiorizarlo.
La visión del día era clara: no pasaría nada hasta las 17:00 (hora española), esperando a D. Trump. Al final, como siempre, no dijo nada nuevo. Lo mismo de siempre: las medicinas, las comparaciones con Europa… que si allí son más baratas, pero aquí pagamos un dineral en Seguridad Social y los autónomos, peor aún. Pero no quiero caer en comparaciones: sinceramente, cansa escuchar la misma canción una y otra vez para evitar el verdadero problema, el cierre de EE.UU., sin solución a la vista y sin nadie dispuesto a ceder.
Y mientras tanto, cinco vicepresidentes de la FED hablando el mismo día. No sé si es bueno o malo, pero mejor así, todos de golpe. Cada uno más pesimista que el anterior, y el mercado, evidentemente, acabó poniéndose bajista.
Aun así, tengo la sensación de que todo el mundo está comprando NVIDIA. ¿Quién puede creer que en diez años no dominará el mundo? Con una valoración de 4 trillones, solo cinco países tienen un PIB nominal superior: EE. UU., China, Alemania, Japón e India. De hecho, ya supera el PIB de Reino Unido o Francia.
Por eso prefiero comprar NVIDIA antes que el S&P 500.
Después de tanta noticia y tanta espera, Trump ni siquiera firmó su famoso JDT en su red, pero la simple expectativa movió el Nasdaq con fuerza, marcando su tercera onda bajista según Elliott. Luego, tras su cierre televisivo, el mercado preparó su engaño.
Saltó la noticia de que en Kazajistán se habían vendido 9 billones en chips. ¡Y ahí me pillaron! Pensé en un repunte, pero nada: el mercado siguió bajista.
Error mío.
No seguir la estructura. Estoy en ello, cambiando mi concepto de entrada, definiendo mejor mis zonas y aprendiendo a no reaccionar a la noticia, sino al contexto.
Las noticias que realmente mueven el mercado no son las de “tres toros o tres osos” en Investing, sino las que sacuden los cimientos. Estoy aprendiendo a diferenciarlas, y también a entender que, como dice Warren Buffett, el precio y el esfuerzo siempre terminan teniendo su recompensa.
En los gráficos, la divergencia era evidente: el delta decía una cosa y las velas otra. Es decir, el esfuerzo y el resultado no coincidían. Cuando a las 16:00 se ve un volumen fuerte, el precio puede volver a esa zona, pero no la romperá sin un nuevo catalizador.
Solo algo inaudito —como el anuncio del acuerdo para reabrir el gobierno— podría hacerlo. Y si lo piensas bien, qué locura: todos esperando que gasten más y aumenten el déficit, como si eso fuera buena noticia.
Supuestamente, los aranceles a China deberían compensarlo, aunque lo veo justo. Una lástima que las élites solo piensen en sí mismas, igual que en Europa, donde Alemania sigue imponiendo su voluntad con VW y Audi, mientras Opel se perdió por el camino y con el fin del motor de combustión y los coches hibridos la puerta donde los Chinos están imponiendo su basura.
Y así seguiremos empobreciendo a Europa para que China mantenga su exceso de producción y gane poder económico. Pero, ¿de qué sirve tanto poder si tu población no lo disfruta?
Nada, estupideces del mundo moderno.
Nosotros, los europeos, seguimos creyéndonos el ombligo del mundo: viejos, cansados y arrugados.
Y los españoles, a seguir vendiendo cervezas, que para eso tenemos sol y “felicidad barata”.
Esta entrada me ha salido más como una catarsis personal que como un análisis de mercado… pero así son los días en los que uno se enfrenta consigo mismo.
Hago otro post más técnico y Chartista.